Érase una vez un niño llamado Nocus que hacía kárate.
Un día se encontró un coche rojo en la calle y Nocus se lo llevó a su casa.
La madre le preguntó que hacía ese coche ahí y se enfadó pero le gustó mucho el coche.
La madre lo conducía todos los días, saltaba y dormía con el coche y se lo llevaba a todas partes.
Un día el coche no estaba y la madre se puso muy triste y se puso a buscarlo por todas partes hasta que al final lo encontró...
Estaba en el armario.
FIN
